Fotos y texto: Santiago Rosero
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Fue espontáneo. La gran cantidad de tatuajes en los cuerpos de los devotos me llevó a fotografiarlos justo en los momentos de expresión vívida o haciendo acercamientos para captarlos junto a esos otros elementos que hacen parte del atavío de procesión: el vestido, los alambres de púas, las cruces sobre la espalda y las capuchas ocultando los rostros penitentes.
Hubo algo en ellos que me provocó atracción. Tal vez la sencillez de sus trazos. Tal vez los contextos de origen imaginados por mi: el cuartel y la cárcel. Tal vez me equivoque.
Y había muchos más que los que muestro.
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bacanas las fotos… yo también vi los tatuajes, lo noté y no me fui por ahí, pero me parece genial la idea porque sale de contexto…es como ver con un microscopio…acercarse y luego alejarse y volver al contexto… no sé si esto tendrá sentido…pero se me hace interesate verlo así…bacanas fotos
Comentario por P. Simon T Marzo 26, 2008 @ 3:29 am