El Mechero Bunsen


PAPÁ NOEL ES PELUCÓN
Diciembre 24, 2007, 5:14 pm
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Un par de reflexiones  e ilustraciones acerca de este periodo mítico, convenido por facciones fanáticas que hasta el día de hoy se disputan, mueren y matan por definir la fecha y el lugar en los que el nacimiento divino habría dado origen a la tradición. Periodo mítico convenido por las facciones y exacerbado por la industria del entretenimiento, en fin, del consumo, que tuvo el acierto de encapsular las representaciones en una figura afable y bonachona. En una figura también mítica y, afortunadamente, no totalmente presente en el imaginario de todos.

Elmecherobunsen.com les desea una feliz no navidad.

Texto recomendado en relación al tema:

http://ngenespanol.com/2007/11/29/belen-2007-d-c/



Diciembre 24, 2007, 5:13 pm
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santa-pelucon3.gifIllustración: Adrian Balseca



Diciembre 24, 2007, 4:27 pm
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hohoho.jpg

Un recuerdo del momento en que el equipo de Experimentos Culturales asistió al insólito hecho del rasuramiento de Santa en el 2005. En la actualidad nuestros contactos nos confirman que nuevamente le ha crecido la barba y el pelo en pecho



Perder
Diciembre 23, 2007, 5:15 pm
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Por Diego Dumet

31 años, empresario.

cuando me dijeron que papá noel era pelucón quedé perplejo. las primeras imágenes que se me aparecían eran las de un viejo obeso vestido de rojo cargando una grande y misteriosa funda. inmediatamente venían otras ideas: el mismo personaje pero menos relleno, no tan impecable, quizá con una botella en la mano, caminando en alguna calle fría transitada por bastante gente. éste ya no se veía tan alegre como el primero.

recordé también a algún conocido disfrazándose de seda roja, algodón y botas de caucho, escondido en alguna habitación, preparando una aparición. recuerdo un blooper donde, en un mall cualquiera, un niño gringo en brazos del santa de turno le decía sin ninguna piedad ‘tienes mal aliento’, haciendo añicos el espíritu navideño, imprimiendo, sin saberlo, más color en los cachetes de un anciano entusiasta o necesitado. enseguida escuchaba la palabra pelucón con acento costeño, pensaba en las urbanizaciones de samborondón, en “todo terrenos” de vidrios oscuros, en grandes relojes apoderados de una muñeca velluda. me serví de wikipedia para expandir el espectro de relaciones posibles. me informé de los orígenes del viejo pascuero, de un monje turco de buen corazón, así como del origen de la palabra pelucón. nunca habría imaginado esta palabra pronunciada con acento chileno ni su relación con los peluquines de la aristocracia europea del siglo XVIII.

apareció una duda. ¿es confiable wikipedia? la pregunta me dio risa. risa porque recordé que la referencia del kilo está en parís, que lo convenido puede solidificarse pero que el tiempo tiene la capacidad de transformar cualquier cosa. mis ansias de veracidad se calmaron (horas más tarde me sentí oportuno al enterarme de que el kilo que está en parís pierde peso. (http://www.theinquirer.es/2007/09/14/el_kilogramo_pierde_peso.html). la incertidumbre nos acompañará hasta la tumba. hice una pausa. redacté una meditación pelucona, una especie de confesión a las postrimerías de una vida de confort. aquí un extracto: ‘la peluca que llevo es una obra de arte. fue tejida hace 76 años por manos hábiles. la manufactura se llevó a cabo con cabellos humanos. blancos. de gente adulta. gente de bien. nunca supe los nombres de los donantes.

         tengo los sentidos afinados con la gracia divina que sostiene este planeta. entiendo la dinámica terrestre y me inquieta su simpleza, los intercambios, las utilidades.

los días pasan asomado a la frontera de mi cuerpo. colgado en mis retinas, bañando de imágenes mi cerebro. percibo como olores o sonidos los acontecimientos y les doy una escala. he establecido un ranking, fruto de la experiencia.

       mi niñez es mi vida. mi niñez traspasa toda mi historia. mi programa consistió en habitar el cuerpo de un infante poderoso y absorberlo todo. idiomas, conocimientos, experiencia humana que me ahorró mucho tiempo. siento que la velocidad es cada vez más imperceptible, cada vez mayor.

         no ignoro lo que me espera. por eso consumo mi tiempo, lo lleno, lo intensifico. no es gula. es un delirio furioso que sabe que se consume. he aceptado mi destino. me consuelo en la belleza de la vida desintegrándose. cumpliéndose.

         sufrí el día que tuve la certeza de que nadie podría entenderme. me dolió. ese día mandé confeccionar esta peluca, supe que me haría falta, que me daría lo que nada más podía darme. ahora la dejo en su cabecera, me pongo pijama, apago la luz. mañana volverá a cubrirme. a darme lo que solo ella me puede dar. una cabellera, un talante, un don.’

pero no fue suficiente, se abrió un abismo. el abismo del odio, del unos contra otros. de burguesías, capitales, mano de obra, poder. en este punto recordé a raúl, un lustrabotas al que le daba vasos de coca cola helada sacada de la refri de mi abuela luego de haber disfrutado de cientos de bajadas de 100 metros en su coche de madera, era una especie de pago. raúl la pasaba bien, yo también. quizá mi abuela se enternecía husmeando en mi -para ella innegable- gran corazón. ¿qué será de raúl? no lo recuerdo, pero supongo que en ese mismo año, ese 24 de diciembre, si me preguntaban por raúl, habría dicho: “¿quién?” el tiempo pasa. todo pasa. por eso tampoco me detuve ahí y seguí tratando de desenmarañar la incredulidad de un santa pelucón. fue entonces cuando la maldad se me hizo evidente. consulté con el psicoanálisis. explicaba que el yo se forma solamente a partir del otro. es ese otro lo que quiero llegar a ser, por eso sé que entre el amor y el odio no hay espacio. y de repente un dato todavía más escalofriante: ‘el deseo del sujeto es el deseo del deseo del otro.’ pese a que en la época de Lacan todavía la realidad era sólida, esta dinámica de poder perdura. aunque la realidad se mantiene (así sea perdiendo peso como el kilo parisino), parece haberse escapado, está mediada, simulada. en este planeta baudrillariano el odio perdió su contrincante: ‘nacida de la indiferencia … el odio es una forma cool, discontinua, que puede hacer zapping sobre cualquier objeto. carece de convicción y de calor, se agota en el acting out, y a menudo en su imagen…’ (http://www.con-versiones.com/nota0531.htm). esta lectura me afligió tanto que lloré, terminé gritando: odio a papá noel, a la selección, las fiestas de quito, los momentos kodak, los pelucones… porque están ahí y no en mí, porque nunca estarán en mí, porque quiero lo que tienen y quiero que me quieran. enseguida empecé a calmarme.

antes de la adolescencia, antes de que la ironía se instalara como único recurso de vida, pasaba todas las navidades en casa de mis abuelos paternos. el ritual era inmutable, pese a lo cual la emoción bailaba en mí. perder la fe es doloroso, como todo lo natural. encontrarse, como dice la canción, entre caníbales, también lo es. ahora solo cierro los ojos y canto: ‘come de mí, come de mi carne.’



Papa Noel no es de todos, es para algunos
Diciembre 23, 2007, 5:14 pm
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Por Daniela Rosero

14 años, estudiante. 

¿Quién podría discutir el hecho de que Papa Noel es un pelucón? Yo creo que es la mayor verdad que he escuchado.

Según la historia de este famoso personaje de las festividades de Diciembre, él es aquel que  envía regalos a los niños en recompensa a su buen comportamiento, buenas calificaciones u otros aspectos, bajando por la chimenea de las casas más caras y dejando en el filo del árbol de navidad más colorido cuantioso regalos que a los pequeños de la familia harán muy felices.

Pero, en el medio social en el cual realmente nos debería importar lo que pasa, en esa clase en la que la gente se sustenta cada día con unos cuantos dólares y vive sin ningún tipo de lujos ni diversiones, es en aquel lugar en el que “Papa Noel es un  pelucón”, pues es privilegio de pocos saber exactamente para qué sirve Papa Noel. No muchos niños pobres escriben cartas a “Santa” pidiéndole obsequios para esta fecha por el simple hecho de que ellos saben cuál es su cruda realidad, y la viven  día a día teniendo que soportar hasta al clima que a los chicos que hacen piruetas en los semáforos les juega una mala pasada.

Los de las clases sociales privilegiadas pueden vivir experimentando y conociendo otros países, hasta pueden copiar de éstos tradiciones, comidas, forma de vestir que no son propias del lugar de donde vienen.

La realidad está en los humildes y en los que menos tienen porque ellos talvez no sepan qué es un pavo caliente o no sepan lo que es recibir algo material de otra persona, que en muchos casos significa afecto, cariño, aprecio y hasta recompensa, pero que en el caso de los pobres es mucho más que eso, es una forma de decirles “ tú me importas”.

Papa Noel es para pelucones y es un pelucón, solo por el simple hecho de que tenga la tez blanca y no india, negra o mestiza, que sea gordo y no mal nutrido o hambriento y que siempre esté feliz, porque para los que en realidad tienen que aprender a sobrevivir las razones para estar felices son muy pocas.

Me pregunto por qué Papá Noel tiene la tez blanca, por qué no es indio, negro o mestizo. Por qué es gordo y no mal nutrido, por qué siempre está feliz. ¿No será que es un invento para obligarnos a consumir en exceso? Para los que en realidad tienen que aprender a sobrevivir, las razones para estar felices son muy pocas.